Duelo y aceptación de la pérdida auditiva

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Duelo y aceptación de la pérdida auditiva

El dolor es una emoción intrusiva. Se asienta en lo profundo de nuestros rincones y recovecos, escapándose al azar y sin previo aviso. A veces sentimos que nunca escaparemos de su fuerte abrazo; otros días ignoramos su presencia. El dolor es una parte natural de la condición humana. No muchos de nosotros pasamos por la vida sin experimentarla en algún momento; sin embargo, todos pasan por el proceso de manera diferente.

Elisabeth Kubler-Ross, una psicóloga sueco-estadounidense, escribió sobre cinco etapas psicológicas que los pacientes con enfermedades terminales experimentan comúnmente en su libro On Death and Dying en 1969. En esencia, el libro trata sobre cómo procesamos la pérdida. Por lo tanto, estas etapas se pueden aplicar a otras experiencias dolorosas que cambian la vida, como el divorcio, la muerte de un ser querido, incluso llegar a un acuerdo con la pérdida auditiva.

Es importante tener en cuenta que no todo el mundo experimentará todas estas etapas, y el orden en que las experimente también puede ser impredecible. Sin embargo, las cinco etapas son bastante útiles para mejorar la autoconciencia de cómo usted o un ser querido pueden enfrentar un diagnóstico de pérdida auditiva. ¿Esa ira que puedes sentir? Bastante normal. También lo es la tristeza.

Fases de la aceptación de la perdida auditiva

Etapa 1: Negación

En muchas situaciones, especialmente con los adultos mayores, la pérdida auditiva se produce de forma gradual. Es posible que no se dé cuenta de que no ha escuchado a los pájaros cantar fuera de la ventana de su dormitorio últimamente. ¿Puedes recordar la última vez que escuchó el sonido que hace la señal de giro de su vehículo? ¿Sigues pensando que todos a tu alrededor están murmurando? En otras palabras, puedes pensar que tu audición está bien hasta que un amigo o un miembro de la familia te diga que no es él, eres tú. Incluso entonces, es normal querer negar lo obvio.

 

Etapa 2: Ira

Una vez que ya no puedas negar que no estás escuchando bien, puedes pasar a la segunda etapa del dolor: la ira. Es posible que te moleste tener que agregar otro médico a tu lista o el dinero que tengas que gastar en pruebas y dispositivos médicos. Puedes enojarte con los miembros de la familia que continuamente te piden que bajes el volumen de la televisión o insisten en que un profesional de la salud te revise la audición.

En el caso de la pérdida de audición, es importante darse cuenta de que las etapas del duelo pueden aplicarse a todos los miembros de la familia, así como al que perdió la audición. Esto es especialmente cierto en esta etapa en particular. Ten en cuenta que los miembros de tu familia también pueden estar enojados. Es posible que piensen que los estás ignorando a propósito o que les resulte difícil entender por qué no quieres programar una cita para ver al médico.

Independientemente, es importante que todas las partes afectadas superen la ira. Si sufres pérdida auditiva, considera hablar con un amigo sobre lo que estás sintiendo, escribir en un diario o hacer ejercicio para liberar el estrés y la tensión.

 

Etapa 3: Negociación

Una vez que la ira ha pasado, es común entrar en la etapa de negociación y buscar formas de restaurar la audición normal. Tal vez sea una promesa que te haces a sí mismo de usar protección auditiva cuando empujas la cortadora de césped o bajas el volumen de la radio del coche.

Dependiendo del tipo de pérdida auditiva que estés experimentando, la realidad es que es posible que nunca vuelvas a escuchar normalmente. La buena noticia: si tu pérdida auditiva está asociada con presbiacusia (pérdida auditiva en la vejez) u otra condición neurosensorial, lo más probable es que seas un candidato perfecto para usar audífonos. Tu audiólogo puede ayudarte a tomar esta decisión tras una prueba de audición.  

 

Etapa 4: Depresión

Si te sientes un poco deprimido por tu pérdida auditiva, no estás solo, especialmente si es un adulto mayor. Cuando se vuelve difícil y agotador participar en conversaciones diarias con amigos y seres queridos, es natural querer evitar esas situaciones. Saber que hemos perdido algo valioso, como nuestra audición, puede entristecernos, sin importar nuestra edad. La pérdida de audición no solo significa que uno de sus cinco sentidos no es tan agudo como solía ser, sino que también puede contribuir a una pérdida de identidad.

Los profesionales de la salud auditiva saben que la pérdida auditiva no tratada puede provocar ansiedad, depresión, paranoia y aislamiento social. Es una de las razones por las que enfatizan la importancia de mantener el contacto con amigos y familiares a medida que envejecemos.

 

Etapa 5: Aceptación

La etapa final del duelo es la aceptación. En el caso de las personas con discapacidad auditiva, eso significa que ha aceptado sus limitaciones físicas. Con suerte, ha elegido consultar con un profesional de la salud auditiva y es candidato para una de las numerosas formas de mejorar su capacidad auditiva. Si tu audiólogo te recomendó audífonos y has decidido no comprarlos, es posible que desees reconsiderarlo. 

Investigaciones recientes confirman un vínculo directo entre el uso de audífonos y una mejor calidad de vida. La mayoría de los usuarios de audífonos reportan niveles más altos de felicidad y dicen que los audífonos han mejorado significativamente sus relaciones con familiares y amigos y les han dado un mayor sentido de independencia. La investigación también muestra que los audífonos también tienen beneficios para la salud , como tasas reducidas de depresión, aislamiento social y riesgo de caídas.


Recuerda que, si necesitas más información o ayuda con tus problemas de pérdida de audición, pide cita en nuestro teléfono gratuito 900 505 652 o visítanos en uno de nuestros centros Audiotechno distribuidos a lo largo de la Comunidad Valenciana, Madrid, Reus y Mondragón.

JOSE SILLA SORIA



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